Temporada de ballenas en el Pacífico, claves para un avistamiento responsable
Agosto de 2026. Cada año, entre julio y octubre, las costas del Pacífico Sudeste reciben a unas de las viajeras más esperadas por locales y turistas. Las ballenas jorobadas migran hacia estas aguas cálidas para reproducirse, parir y criar a sus crías.
Esta cita a la que muchos asisten cada año es una oportunidad para realizar el avistamiento de ballenas de la mejor manera, sin afectar el bienestar de las especies, aportar a la Economía azul sostenible del territorio y el bienestar de las comunidades locales que reciben a los turistas.
“Invitamos desde Save the Blue Five a que vivan esta maravillosa experiencia de una manera responsable. Una de las principales recomendaciones es no arrojar residuos al mar y recoger el plástico y otros desechos que llevemos a las playas, evitando que estos puedan terminar en el océano y así convertirse en un riesgo para las ballenas y otros mamíferos marinos”
Jan Klein, Director de Save the Blue Five.Durante los avistamientos, la prioridad debe ser reducir al mínimo cualquier alteración del comportamiento natural de los animales. Las embarcaciones deben actuar con prudencia y respetar la normativa vigente en cada país.
Esto incluye:
- Mantener una distancia mínima de 100 metros.
- Evitar aproximaciones directas o deliberadas a madres con cría.
- Limitar el tiempo de permanencia entre 15-20 minutos.
- Evitar que se concentren más de 3 embarcaciones por un mismo grupo.
- No tocar, alimentar ni nadar con las ballenas.
- Seguir las indicaciones de los guías y tripulantes.
Las embarcaciones deben aproximarse de manera controlada, evitar cambios bruscos de velocidad o dirección y alejarse ante cualquier señal de perturbación. El respeto de estas medidas permite observar a los animales sin interferir en actividades esenciales como su alimentación, reproducción y crianza.
Para disfrutar de esta experiencia, se recomienda adelantar las actividades con operadores autorizados, que cumplan la normativa nacional y cuenten con tripulaciones capacitadas para realizar actividades de observación de fauna marina. Un buen operador prioriza la seguridad de sus pasajeros, conoce las reglas de aproximación, reconoce señales de posible perturbación y sabe cuándo es necesario alejarse.
El avistamiento responsable significa disfrutar de su presencia sin perseguirlas ni alterar su comportamiento, contribuyendo así a que continúen recorriendo las aguas del Pacífico Sudeste